Historia del CBD
Explorar la historia terapéutica del Cannabidiol nos lleva a un viaje que se remonta a miles de años, a una época en la que la medicina abordaba las afecciones humanas de manera diferente. En aquel entonces, las personas, sin saberlo, empleaban este medicamento natural en su forma más pura, conocida como cannabis.
Antes de optar por un tratamiento, es esencial comprender la historia del medicamento, su origen, sus triunfos y, también, sus desafíos. Aquí te proporcionaremos toda la información necesaria sobre la historia del CBD y su evolución a lo largo del tiempo, impulsada por los avances científicos que ha experimentado la humanidad.
Comienzo del Cannabis como medicina natural
La búsqueda del origen del cannabis medicinal ha desconcertado a muchos, ya que la información sobre los descubrimientos de sus usos medicinales no es clara. Aunque algunas afirmaciones sitúan sus inicios alrededor del 3000 a.C, hay evidencia del uso de esta planta desde el 6000 a.C e incluso el 26000 a.C. Por ahora, establecer una fecha exacta o aproximada para los primeros usos medicinales del cannabis resulta desafiante.
El cannabis, también conocido como cáñamo, es una de las plantas más antiguas de la humanidad. A lo largo del tiempo, la humanidad ha aprendido a darle diversas aplicaciones según las necesidades de cada época, siendo su uso medicinal para aliviar los efectos de diversas enfermedades el más conocido.
Existen pruebas de que figuras destacadas en la historia mundial emplearon el cannabis con fines medicinales.
Medicina oriental China y el Cannabis
La medicina tradicional china, la más antigua conocida por el hombre, ha empleado diversas prácticas para restablecer el equilibrio energético del cuerpo. Desde rituales y acupuntura hasta el uso de plantas como remedios curativos, el cannabis, casi tan antiguo como la medicina china misma, ha formado parte de sus tratamientos durante milenios.
La primera documentación conocida del uso medicinal del cannabis se remonta al emperador Sheng Nung. Con conocimientos farmacológicos, empleó la raíz del cáñamo para tratar dolores articulares, malaria, reumatismo y estreñimiento, logrando resultados eficaces. Sheng Nung preparaba infusiones de hojas de cannabis para aliviar el dolor y desarrolló un tópico con la misma finalidad.
Hua T’o, un antiguo cirujano chino, utilizaba el cannabis como anestésico para sus pacientes durante cirugías, proporcionándoles alivio del dolor, y también lo empleaba como anticoagulante.
Inicio de uso del Cannabis en Egipto
Cuando exploramos el uso del Cannabis en el antiguo Egipto, encontramos evidencia no solo en los registros médicos de la civilización, sino también en descubrimientos más recientes. Estudios actuales han revelado partículas de Cannabis en las tumbas de algunos faraones, respaldando las referencias encontradas en antiguos textos médicos, como el Papiro Ramesseum y el Papiro Ebers, que detallan su utilización con diversas fórmulas.
El Cannabis se empleaba para inducir contracciones uterinas, aliviar problemas oculares como la presión intraocular, tratar dolores agudos en el oído, abordar problemas psicológicos como la depresión, entre otros usos. La tumba del faraón Ramsés II, examinada en 1881, fue la primera donde se hallaron restos de cannabis. Posteriormente, se descubrieron más evidencias en tumbas de figuras ilustres como Akhenatón y Cleopatra.
Ibn Sina, también conocido como Avicena, el médico persa, recomendaba en sus libros el uso del cannabis para aliviar diversas enfermedades. Estas personalidades históricas no solo aprovechaban los efectos medicinales del cannabis para aliviar molestias, sino también para meditar, estudiar y relatar las experiencias sensoriales asociadas al consumo de la planta.
La medicina hindú y el Cannabis
La medicina hindú, conocida como medicina ayurvédica, es una de las más antiguas del mundo. En esta tradición, el cannabis se utilizaba para aliviar diversas afecciones, como migrañas, promover el flujo de orina, mejorar la digestión y aliviar dolores estomacales. También se empleaba como analgésico y antiespasmódico.
Aunque los registros documentados sobre el uso medicinal del cannabis en la medicina hindú datan del año 700 a.C., según las creencias de la cultura india, esta planta ha estado presente en sus vidas desde tiempos inmemoriales, asociada incluso a la época de los dioses.
Uso del Cannabis en diferentes culturas a lo largo de los años
No solo las culturas más renombradas han explorado los diversos usos del cannabis; gracias a exploradores como Cristóbal Colón, se extendió por Europa y América, donde médicos y curanderos aprovecharon sus beneficios.
Tras su llegada a Europa, el cannabis se introdujo gradualmente en cada país, aliviando dolores y malestares. En Grecia, se empleaba como potente analgésico, aliviando desde dolores menstruales hasta inflamaciones y más.
En el Imperio Romano, se utilizaba para controlar los deseos sexuales de los soldados, mejorando su rendimiento, y aquellos con dolores de oído encontraban alivio tras consumir cannabis.
Vikingos, italianos y árabes también aprovecharon el cáñamo para diversos fines, desde la elaboración de materiales útiles hasta el recreo durante sus viajes marítimos.
En el siglo XV, médicos portugueses como García da Orta informaban sobre los diversos beneficios del cannabis. En esa misma época, el médico chino Li Shih-Chen determinó que el cáñamo tenía propiedades capaces de aliviar el vómito.
Avancemos un poco más en la historia del Cannabis
Una vez que el uso medicinal del cannabis se volvió ampliamente conocido, muchos países aprovecharon sus múltiples aplicaciones, desde la fabricación de cuerdas, confección de vestimenta y elaboración de velas para barcos hasta la creación de tópicos para aliviar dolores.
En el año 1500, los españoles introdujeron el cannabis en América, donde su popularidad creció rápidamente. En los Estados Unidos, durante los años 1600, en Virginia, se imponían penalizaciones a los colonos que no cultivaran cáñamo. En esa época, algunas revistas ya mencionaban el cáñamo como tratamiento para enfermedades venéreas, inflamaciones y diversos dolores corporales.
Entre los siglos XVII y XVIII, presidentes como George Washington y Thomas Jefferson cultivaron cannabis por motivos recreativos y medicinales.
En el Reino Unido, La Reina Victoria usaba cannabis para aliviar cólicos menstruales, y otras personas también lo empleaban como medicamento para tratar dolores y enfermedades como el reumatismo, la epilepsia, el insomnio, la rabia, entre otros.
En 1833, el médico irlandés William O’Shaughnessy relató su experiencia tratando a personas enfermas en la India con cannabis, describiéndolo como una planta medicinal milagrosa.
En 1845, se publicó el primer estudio científico basado en el cannabis cuando J. J. Moureau decidió experimentar con los efectos de la planta en su propio organismo y en la salud de algunos residentes de Egipto.
En los Estados Unidos, hacia 1900, el cannabis perdió su reputación positiva debido a su asociación con el uso recreativo y el abuso de la morfina. El gobierno estadounidense hizo esfuerzos para restringir su uso no solo en su país, sino también en otros.
A mediados de siglo, el cannabis fue estigmatizado como símbolo de rebeldía y libertinaje. Sin embargo, algunos científicos comenzaron a estudiar sus propiedades químicas para comprender mejor sus efectos.
En la actualidad, países como la India incorporan el cannabis en su gastronomía, basándose en creencias ancestrales y agradecimiento a los dioses. Además, aprovechan sus propiedades curativas consumiéndolo de diversas formas, incluyendo la inhalación y la aplicación tópica.
¿Cuándo se comenzó a aislar el CBD para uso medicinal?
Cuando nos referimos al CBD, estamos explorando un descubrimiento relativamente reciente, ya que apenas en el siglo pasado se logró encontrar la manera de utilizar el CBD de manera aislada de otros componentes del cannabis, como el THC, CBN, CBC y CBG. La medicina ha experimentado una evolución constante, lo que ha permitido descubrir los diversos efectos positivos que el CBD tiene sobre la salud, tanto de forma preventiva como curativa.
El uso reciente del cannabidiol como terapia medicinal se remonta a hace unos pocos años, específicamente en la década de 1940, cuando el científico israelí Raphael Mechoulam, con el objetivo de comprender mejor las funciones del cáñamo industrial o la planta Cannabis indica, logró aislar los diferentes compuestos químicos del cannabis para estudiarlos más a fondo y conocer los beneficios que podrían aportar a la medicina de manera natural.
Este científico israelí no solo logró aislar cada uno de los compuestos químicos del cannabis, sino que unas décadas más tarde, junto con su equipo de trabajo, descubrió el sistema endocannabinoide del cuerpo humano. Este sistema es fundamental para funciones biológicas como la regulación del apetito, el estrés, la presión arterial, la glucólisis y muchas otras.
En la década de 1970, estudios realizados en animales por científicos brasileños determinaron que el CBD disminuye las convulsiones provocadas por la epilepsia, así como los efectos secundarios de la quimioterapia, como las náuseas y los vómitos.
Posteriormente, el químico Raphael Mechoulam decidió viajar a Brasil para colaborar en los estudios que se estaban realizando allí, confirmando que el CBD ayudaba a pacientes pediátricos con epilepsia y que tenía efectos antipsicóticos, además de contribuir a calmar la ansiedad.
Simultáneamente a los estudios en Brasil, investigadores estadounidenses descubrieron que el CBD es un potente antioxidante celular y tiene efectos neuroprotectores, abriendo así la posibilidad de utilizar el CBD en el tratamiento de enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson.
En 1998, la compañía GW Pharmaceuticals, fundada por el doctor británico Geoffrey Guy, recibió una licencia del gobierno británico para el cultivo legal de cepas de cannabis con el objetivo de extraer sus compuestos y estudiar sus beneficios. En colaboración con Hortapharm, que proporcionó cepas diseñadas con altos niveles de CBD para obtener mejores resultados en las pruebas, descubrieron que el CBD neutraliza los efectos psicoactivos del THC, eliminando su toxicidad y dejando solo los efectos relajantes. Esto condujo a la creación del primer medicamento a base de CBD, llamado Epidiolex, con la aprobación de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos).
El avance del CBD en el siglo XXI
En el año 2000, Wonderland Nursery fue pionera en el cultivo de cepas de cannabis, sometiéndolas a modificaciones genéticas para estabilizar fenotipos con una mayor concentración de CBD. El objetivo era aprovechar al máximo los efectos positivos del CBD en la salud de las personas.
España también se sumó al uso de estas cepas mejoradas de cannabis con altos niveles de CBD. En 2004, un científico logró crear una cepa mediante cruces de distintas semillas de cannabis, alcanzando una concentración del 23% de CBD, superando a otras variedades.
A partir de ese momento, España intensificó su participación en investigaciones que respaldaran el uso medicinal del cannabis o cannabidiol. En 2008, se estableció un banco de semillas dedicado a estudiar diariamente formas de separar completamente el CBD de otros compuestos del cannabis. El objetivo era eliminar cualquier rastro de THC y evitar la psicoactividad asociada.
En 2010, Lawrence Ringo, un cultivador de cannabis de Estados Unidos, logró crear la cepa Sour Tsunami, que presentaba concentraciones más altas de cannabidiol. Este logro abrió la puerta a la creación de otras semillas enriquecidas como Harle-Tsu, Canna-Tsu y la Swiss Tsunami.
Conclusión
A lo largo de milenios, cada cultura ha atribuido sus propios usos al cannabis, siempre con la creencia común de que es una planta con propiedades curativas. Aunque hoy en día su uso está más regulado, se busca la completa aceptación del compuesto cannabidiol (CBD) tanto por parte de las organizaciones de salud como de las personas que, a pesar de los avances, aún tienen reservas sobre su impacto en la salud propia y ajena.
Aún queda mucho por descubrir y escribir sobre esta medicina que ha captado la atención de diversas organizaciones científicas como una alternativa o complemento en el tratamiento de pacientes.
Gracias a los estudios realizados desde los años 40 hasta los 90, cada vez más científicos se suman a la investigación, contribuyendo a que el CBD recupere la reputación que tuvo durante más de 5000 años. El objetivo es mejorar la calidad de vida de muchas personas que reciben tratamiento para diversas enfermedades, como el Parkinson, la ansiedad, el cáncer y otras afecciones, así como para contrarrestar los efectos secundarios típicos asociados a estas condiciones.